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Conciencia del Movimiento Eléctrico

Cuando observamos los descubrimientos de la ciencia como manifestaciones del viaje de la conciencia, pueden abrirse una nueva multiplicidad de significaciones.

Como civilización, estamos sumamente condicionados por el sentido de la vista y la valorización de la imagen. Un reflejo de esto es la publicidad, la traumatización alrededor del cuerpo perfecto y la cara bonita, la necesidad de resultados comprobables: «si no lo veo, no lo creo». Aquello que es visible, es lo verdadero; y aquello que no podemos ver simplemente no existe o es peligroso porque es desconocido.

Dentro del espectro electromagnético, que es la luz, el sentido de la vista tiene una mínima captación de registro, identificada como la luz visible. Los rayos-x o ultravioleta, por ejemplo, no los podemos ver, como tampoco las ondas de las señales de celulares. Estamos siendo continuamente atravesados por mensajes de textos, pero como no lo vemos, no existe mas que en nuestro celular. De la misma manera que en la habitación se encuentran todas las frecuencias de radio, que luego el aparato sintonizará con una en particular, pero se encuentran todas presentes, y nos configuran silenciosamente.

El funcionamiento de nuestra psicología opera de una manera muy similar: creando una imagen interna de uno mismo, que es «mi yo visible», y todo aquello que no se ajusta a esa imagen, no existe como parte de la totalidad del Ser. Estamos continuamente siendo atravesados por la corriente del inconsciente colectivo, pero como no se ve, la imagen se apropia de lo colectivo de la misma manera que las ondas vibratorias invisibles configuran la materia.
La luz, entonces, es lo visible, lo que se muestra, la radiación, la vista, y la auto-imagen que es pensamiento. Lo masculino, lo que va hacia afuera.

La sensación es conciencia del movimiento eléctrico, de la polaridad de la vibración, que es determinada frecuencia de luz. Es decir que los sentidos son diferentes maneras de percibir la vibración: Ver es la sensación de sentir las ondas de luz a través de los ojos, escuchar es la conciencia de las ondas a través de nuestras orejas, el tacto es la conciencia de las ondas a través de la piel. La percepción sin pensamiento, sin imagen predeterminada, de la vibración puede convertir la información percibida a través de los sentidos en conocimiento

Lo que muchos científicos teóricos ya venían prediciendo, y el estudio de la cymática lo revela, se relaciona a que se hace visible lo invisible, la luz haciendo visible el sonido. Si pensamos que nuestra atmósfera es el agua de los peces, quizás nos sea más fácil visualizar nuestra inmersión en ondas. Al observar el océano, no solemos pensar que el aire es el elemento opuesto que danza con sus olas. El sonido está directamente relacionado a las ondas gravitacionales, estamos empezando a ver el sonido, ver lo invisible. El sonido es electricidad ondular,  luz líquida; por lo tanto se correlaciona, por un lado, con las emocionales y sensaciones, siendo éstas la conciencia del movimiento eléctrico en el cuerpo, activando diferentes enlaces químicos comúnmente preprogramados.  Por otro lado, pero en la misma dinámica, el sonido se mueve en patrones vibratorios, los cuales organizan la realidad, y se corresponde con la capacidad de la observación de percibir patrones y reconfigurar la realidad.  Es sabido, por ejemplo, que la música modifica los estados de ánimo.

El sonido, físicamente, relacionado al oído, lo que va hacia adentro, lo femenino, lo que podemos escuchar aunque nuestros ojos no lo vean.

Esto repercute en nuestra manera de entender y vivir el plano psicológico, ya que empezamos, como civilización humana gobernada por la razón, a que ésta compruebe aquello que está interconectando todo aquello que la vista solo ve de manera separada. La ciencia, que tiende a ser la representación de la razón, está incluyendo la ondulación, el gran océano en el que estamos inmersos y en el que viven todas las mitologías. La razón entretejiéndose con la emoción, y juntos empezando a percibirse en una sustancia eléctrica ondular universal y unitaria, que es el Amor. Que la tierra (y todos los que en ella vivimos) recibamos la ondulación de un suceso a miles de años luz de distancia (para la vista), revela esta interconexión en unidad infinita. No estamos separados, esta todo conectado por ondas.

Ondas dentro de ondas dentro de ondas…

La danza de la vida sucede entre un movimiento que tiende a abrir y un movimiento que tiende a cerrar, al mismo tiempo, en todas las escalas.

Soledad Davies

www.soledaddavies.com

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Soledad Davies

https://soledaddavies.com
Astróloga / Psicoterapeuta / Investigadora / Divulgadora

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