Scroll to top

Encarnar el Vacío

El cuerpo es un sistema abierto, que esta interconectado al espacio, recibiendo y emitiendo información.

El «yo», al creer que “soy mis pensamientos, mis emociones y mis sensaciones”, crea la separación del cuerpo respecto al espacio -la realidad afuera-, lo que psicológicamente implica que el espacio “no soy yo”.

Esta separación muchas veces no permite darnos cuenta que el «yo» es un sistema de patrones mentales, emocionales y corporales colectivos, que se autorganiza.

¿Cómo nos vinculamos al recordar que no hay un otro, que lo que llamamos «nuestra realidad cotidiana» es la manera manifiesta de lo inmanifiesto, es decir de lo inconsciente?

Por lo que el diálogo que establezcamos con la realidad, es decir, con nosotros mismos, es el diálogo entre lo conciente y lo inconciente.

¿Si «mis pensamientos, mis emociones, mis sensaciones» no existe como tal, quien soy?

¿Qué sensaciones suceden en el cuerpo cuando el anhelo de ser alguien se deshechiza?

¿Cómo siento cuando descubro que no soy diferente, sino que quien creo ser es un patrón colectivo?

Encarnar el vacío es ser sin expectativas de «ser alguien»; permitiendo ser concientes de la apertura de la membrana celular, que el tejido esté a la escucha del espacio, no escuchando algo en particular, sino escuchando simplemente.

Al encarnar el vacío se abre un espacio, una distancia entre lo que está ocurriendo en mi y yo. De esta manera el proceso de la mente crea una dinámica triangular entre el observador, lo observado y la observación; y desarrolla la capacidad de percibir patrones arquetípicos de creación. Encarnado el espacio retornamos a la quietud holodinámica o movimiento estático de todo lo que es donde las nociones de adentro-afuera se penetran mutuamente.

Se indaga en los patrones que nos aíslan del espacio, separándonos de la acción y obstaculizando la participación del ser con el ambiente por medio de la irradiación.

La personalidad ya no es aquel quien soy, sino que se irradia sin identificación y de manera completa a cada momento.

Cuando el acto de observar se vuelve receptivo y la especulación del pensamiento cesa, la transformación ocurre. Una observación que no pretende entender, no tiene expectativas ni pretende que lo que es sea diferente. Aceptando lo que está ocurriendo sin querer cambiarlo o mejorarlo habilita el espacio vacío desde el cual el insight emerge, como un rayo eléctrico que energiza y vitaliza; ésta es la fuerza vital o chi, entre otros nombres.

Soledad Davies

www.soledaddavies.com

.

 

Author avatar

Soledad Davies

https://soledaddavies.com
Astróloga / Psicoterapeuta / Investigadora / Divulgadora

Related posts

Post a Comment

X