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La Angustia del Vacío

La sensación caótica y la ansiedad que puede gatillar la incertidumbre es lo que permite que las certezas cristalizadas de la personalidad se hagan evidentes y puedan transformarse, permitiendo el acceso a nuevos niveles de complejidad e información. A medida que la incertidumbre aumenta, la desestabilización de nuestros sistemas de referencias cristalizados también aumentan, evidenciándolos; y permitiendo una mayor fluidez y liviandad en la circulación de la energía creativa que nos atraviesa, en un proceso continuo, instante a instante, de intercambio de información/energía del toroide: recibir-integrar-transmitir.

Cuando las fijaciones inconcientes (patrones de funcionamiento acción-reacción predeterminadas por la necesidad de supervivencia) comienzan a hacerse visibles, el cerebro se vuelve conciente de sus programaciones y puede reprogramarse cada vez que nueva información ingresa al sistema. La receptividad del cerebro (y todo el sistema nervioso) va de la mano con la capacidad de éste de aprender a aprender

A medida que la energía comienza a fluir sin fijarse por el sistema, esta circulación irá tomando fuerza y se irá acelerando cada vez. Esta aceleración progresiva funciona como un dínamo, generando energía. Simultáneamente esto implica que la generación de certezas y referencias externas será cada vez menor, siendo el aplomo de la energía y la relajación celular el punto de anclaje a partir del cual el toroide continúa circulando y reprogramándose autorreferencialmente. Por lo cual la información irradiada y transmitida será cada vez más singular, no condicionada por las programaciones de la memoria o el entorno. Entonces, el cerebro puede ir más allá del mero funcionamiento de aprendizaje acumulativo en el cual aprende, memoriza y repite, en el cual analiza y significa la realidad a partir de aquello que ha fijado en la memoria, un aprendizaje que sucede en relación al pasado, a lo que conoce, y no en percepción directa de la experiencia de lo que va ocurriendo momento a momento. Y de esto se trata el Proceso de Liberación: la capacidad del sistema nervioso de funcionar desprovisto de fijaciones mentales y conceptuales, las cuales fueron construidas a partir de la necesidad de defendernos emocionalmente para sobrevivir. Esto permite que el cerebro acceda a nuevos potenciales que estaban latentes pero bloqueados por los condicionamientos, y éstos potenciales son nuestra verdadera esencia. Sin embargo la esencia y el ego parecieran funcionar con leyes diferentes; la danza alquímica de estas dos partes aparentemente separadas irá desplegando la irradiación del ser a través del ego, para lo cual éste debe volverse transparente y humilde ante la luz de su propia interioridad.

 


Soledad Davies 
www.soledaddavies.com

 

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Soledad Davies

https://soledaddavies.com
Astróloga / Psicoterapeuta / Investigadora / Divulgadora

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