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:: LA SENSIBILIDAD INTELIGENTE | Geometría del Agua y Emociones ::

Una de las particularidades de las investigaciones que incorporan el conocimiento de que la organización del universo responde a estructuras y patrones que se repiten en todas las escalas de existencia armonicamente (es decir, fractal), es que, así cuánto dividan una partícula de materia, iran encontrando mas y mas divisiones de lo mismo infinitamente, por lo cual muchos han corrido el foco de su investigación: de la partícula al vacío que la rodea, retomando insights de científicos adelantados a su época, como Tesla y Russell, entre otros; como también cosmovisiones de culturas ancestrales.

Al mismo tiempo, el surgimiento de la Cymática evidencia los patrones energéticos que organizan y dan una función específica a la materia. El Instrumento de Cymática se lo compara el surgimiento del telescopio y del microscopio: así como uno y otro posibilitaron la observación de mundos no accesibles a la vista común, la Cymática posibilitó hacer visible lo invisible.

Estas investigaciones revelaron que no es la forma material la que determina la organización del espacio, sino que es el espacio que percibimos vacío lo que determina la forma y función material. Del mismo que la salud de una célula está determinada por el grado de coherencia de la estructura geométrica del agua que la rodea y dentro de ella.

Estructura geométrica del agua? Qué es eso?

Se ha descubierto que existen diferentes tipos de agua según su estructura, que es la manera en que las moléculas del agua se organizan entre sí. Nuestro cuerpo es alrededor de 90% agua; sin embargo, este agua no es como el agua común que bebemos, sino que tiene una estructura hexagonal, que le da una tensegridad flexible y coherente, capaz organizar, almacenar y transmitir información, como también de rediseñarse instantáneamente al recibir una nueva información, ya sea desde el entorno o desde el interior del cuerpo, cambiando las propiedades del agua, así tal cual se observa en los experimentos de Cymática con agua y frecuencias de onda.

Es la geometría del agua la que determina la cualidad y función de la sustancia y la célula, tanto como la información que el ADN exprese. La tensegridad del Agua Estructurada abre las puertas a la exploración de un nuevo estado de la materia y el agua, entre líquido y sólido, estructurado como el cristal de cuarzo pero fluído, por lo cual se llama Cristal Líquido al agua estructurada que compone nuestro cuerpo casi en su totalidad. La estructura hexagonal del agua resuena con la estructura del espacio vacío o ether que nos rodea, por lo cual sintonizan y se comunican por resonancia. Podemos decir que la Resonancia es un tipo de comunicación energética a través de ondas, las cuales tienen una frecuencia, amplitud y geometría específicas; y, por lo tanto, una sustancia y función diferente que se organizan como totalidad.

Los patrones geométricos de la energía y su matriz cristalina son esenciales y determinan el estado de salud de un sistema, otorgando coherencia para el almacenamiento y transmisión de la energía y la información de manera fractal y sincronizada. La coherencia es la capacidad de sincronización, para ello las ondas de información no tienen que ser iguales sino complementarias, armónicamente relacionadas funcionando como un todo.

Nuestro cerebro, por ejemplo, es un conglomerado de diferentes corrientes de energía electromagnética, frecuencias y patrones energéticos simultáneos (lo cual no quiere decir organizados o sincronizados). La complejidad y organización de estos patrones de energía determinan la capacidad de circular, procesar, almacenar y transmitir información hacia adentro y hacia afuera de un Sistema, como un diálogo energético.

Cada uno de nosotros puede entrenar una sensibilidad capaz de sentir la coherencia o incoherencia en cual la estructura del agua del cuerpo se va organizando a través de las emociones. La capacidad de abrirnos a las sensaciones que nos otorgan los sucesos cotidianos y las relaciones, integrarlas y transmitirla; flexibilizando nuestro psiquismo, volviendolo receptivo como el agua, de manera que nuestra personalidad se mueva, se transforme, en vez de cristalizar formas que no son coherentes con quien voy siendo hoy. La cualidad receptiva de la observación y la mente, comúnmente relacionada a la meditación, posibilita poder observar sin juicio aquello que sentimos verdaderamente por debajo de nuestra máscara social o quien quisiéramos ser, sino verdaderamente aquello que estamos siendo a cada momento: Una mirada honesta. Ser honestos con nosotros mismos a veces no es tarea fácil cuando hemos sido educados y aprendidos en ser otro, en ser lo que se supone que se debe ser y no lo que ya se es. Reprimiendo, sublimando, descargando sensaciones, emociones y pensamientos que no está bien sentir de aquellos que son aceptados. “No hay razón para enojarse», «llorar es de maricon», y la lista es larga. Sentir las vísceras muchas veces es incómodo y rompe con las ideas elevadas de quien creemos o quisiéramos ser; moldeandonos en base a lo que creemos que es valorado, reconocido y aceptado, sumado al miedo a que nos dejen de querer si no soy lo que lo otro quiere o necesita que yo sea. Esta deshonestidad para con nuestro Ser está directamente relacionada con la organización sincronizada y saludable de las células. Sentir enojo, si lo que hay es enojo; sentir angustia si lo que hay es angustia, sentir el juicio al enojo, a la angustia, a la vergüenza o lo que sea que esté sintiendo, sentir las vísceras, las emociones, los pensamientos, sentir lo que va siendo en mi, es salud. Muchas veces se habla, sobretodo en ámbitos con etiquetas de espiritualidad acerca de pensamientos negativos o positivos, o de vibrar bajo o alto; sin embargo, desde mi entendimiento al menos, alto/bajo/positivo/negativo son todos juicios del pensamiento humano. La naturaleza funciona y crea por polaridad, y la coherencia sucede en la integración armónica de los diferentes tipos de frecuencias, es decir, la no resistencia al movimiento de la onda, lo cual en términos humanos es brindar a la emoción el espacio de ser sentido en cual pueda espiralar. El enojo y el deseo están relacionadas a frecuencias lentas (o bajas), si; pero no es el enojo lo que desestructura la armonía del agua y el estado de salud, sino el juicio de creer que eso que estoy sintiendo está mal, o que esa o tal frecuencia de experiencia debería ser distinta. En la naturaleza no hay frecuencias malas o buenas, todas son necesarias en la danza universal. El flujo natural de vida es una inteligencia sensible y su estructura está naturalmente organizada en armonía. Para que una frecuencia pueda espiralar y complejizarse debe ser incluida e integrada, por lo cual solo puede espiralar si fluye atravesandonos.

Más aún, a veces nos damos cuenta que no estamos siendo honestos, pero somos totalmente incapaces de actuarlo, es decir, de expresar nuestro Ser. La expresión del Ser, no implica el no registro del o los otros; todo lo contrario, ya que la coherencia es la sincronización armónica de la información que llega al sistema desde adentro (realidad interna, yo) Y desde el entorno (realidad externa, el otro). Cuando actuamos la honestidad estamos encarnando el ser y creando vórtices en la estructura del agua que organizan las moléculas en coherencia y transmiten esa nueva información a la totalidad del cuerpo y al entorno. Este diálogo es la manera en que uno transforma la realidad tanto como la realidad lo transforma a uno en un diálogo unitario; y, por lo tanto, determinando el grado de salud de todos los niveles del Ser (física, mental, emocional, espiritual), y la experiencia humana personal y colectiva.

Soledad Davies
www.soledaddavies.com
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Soledad Davies

https://soledaddavies.com
Astróloga / Psicoterapeuta / Investigadora / Divulgadora

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